¿Qué nos quita mas el sueño? ¿El no estar en pareja o el hecho de quedarnos solos?. Muchas veces la idea de tener que convivir solo con nosotros mismos es inaceptable. Sabemos que convivimos en sociedad, pero la gran paradoja es el drama que implica mirarnos al espejo y darnos cuenta que si no podemos alcanzar determinados estándares sociales, hemos fracasado. El tema del amor, la pareja y en un estadio mas avanzado, casarse y tener hijos, es un mandato que si bien ha perdido fuerza, aun importa para muchas personas.
Al recorrer las redes sociales y sobre todo dialogando con varias personas, veo mucha identificación con el ego. También lo veo en mi, porque muchas veces lo sentí como algo necesario. Enamorarse, encontrar la indicada, tener una novia, una compañía ocasional, una conquista, como si fuera un trofeo de caza. El problema es que cuando nace del ego y no del ser, es algo destinado al desastre. La madre de muchas depresiones, angustias y victimismo se genera en el mandado social de que la soltería o el individualismo es malo.
El amor como sentimiento en si no es malo, ni hablar si apelamos al amor propio, sin caer claro en la arrogancia del ego. Para ello es necesario identificar la fuente, el universo, dios como raíz de esa conexión. Si aprendemos a identificar nuestra energía interior, manifestar lo correcto y claro esta evaluar si lo necesitamos para la vida, la mirada es diferente.
El peor error si se lo entendemos así, es creer que la pareja, la relación o el encuentro casual proyecta nuestra felicidad. Me paso y estoy seguro que a muchos les pasa. Por eso aparecen las apps de dating, citas relámpago, las redes sociales, las insinuaciones y siguen las hierbas. En muchos casos no se alcanza el resultado y para peor, el éxito puede ser efímero, porque tarde o temprano aparece el ego y por tanto también las verdaderas razones de esa búsqueda. Nadie puede garantizarte la felicidad mas que vos mismo.
Cuando aprendemos a amarnos a nosotros mismos, hacemos una revisión de nuestros sentimientos en forma genuina y a su vez conectamos con la espiritualidad y fluimos con la vida, el amor llega por si mismo y de no ser así, no pasa nada. El que es feliz con si mismo y acepta la vida tal cual es, no necesita nadie al lado que se lo recuerde o complemente.
Hernan Feijoo
Cafe Ataraxia.
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